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La llamada de la Vuelta Ciclista a Burgos volverá a resplandecer un año más. Durante cinco grandiosos días, los mejores profesionales del mundo del ciclismo drenarán grandes dosis de adrenalina por todo su cuerpo con el fin de obtener el máximo galardón: el maillot morado. Con casi un cuarto de siglo, la ronda burgalesa se mantiene con firmeza en los primeros puestos de la clasificación de la UCI. Este meritorio premio ha inducido a que todos los miembros del Instituto para el Deporte y Juventud, que hacen posible que esta prueba haya obtenido el gran prestigio que posee, mantengan sus principìos de seriedad y dedicación por consolidar una prueba a la que cada año desean acudir más equipos y mejores ciclistas. Su labor, ardua y estricta, es digna de una reflexión y de todo mi reconocimiento. Además, quiero sumar a mi lista de agradecimientos a todas esas entidades privadas que apoyan sin cesar a la XXIV Vuelta Ciclista a Burgos, no olvidando, por supuesto, la inmejorable aportación de Televisión Española, cuya movilización técnica e informativa es vital y necesaria para mantener la consideración mundialmente. Es más, su presencia supone una inyección de moral que se revitaliza año tras año. Aunque el mundo del ciclismo pasa por un periodo de reflexión, es un honor apuntar que la Vuelta Ciclista a Burgos continua siendo una gran preferencia en la agenda de los magnos ciclistas del pelotón internacional. Esto deja claro que la ronda burgalesa sigue siendo un referente importante entre las pruebas de su categoría. Por lo tanto, apuesto porque la XXIV Vuelta Ciclista a Burgos volverá a ser el centro neurálgico de todas las miradas, y que concederá a la Provincia todo el realce que se merece. ROMUALDO PINO ROJO |