Poza de la Sal – Salinas

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Ya los romanos, y antes que ellos el pueblo de los autrigones, explotaron el enorme depósito de sal al que debe su nombre la localidad de Poza de la Sal. Esta acumulación de origen geológico forma un impresionante cráter de 2,5 kilómetros de diámetro conocido como diapiro, el mayor de cuantos existen en Europa. Las salinas aprovechaban este preciado mineral disolviéndolo primero en agua, provocando luego su evaporación por insolación y recogiendo por último el sedimento cristalizado. Eran una instalación estratégica y, como tal, estuvieron tuteladas por la Corona española, que ordenó la construcción de diferentes edificios. Entre ellos figuran tres depósitos y la Casa de Administración de las Reales Salinas, que en la actualidad alberga un centro de interpretación donde se explica al visitante la historia y el funcionamiento de tan singular enclave, que estuvo en uso hasta mediados del siglo XX.

texto en inglésThe Romans, and before them the tribe of the Autrigones, exploited the enormous salt deposit which gave its name to the town of Poza de la Sal. This geological accumulation forms an impressive crater of 2.5 kilometres in diameter, the largest in Europe, known as diapir. In the salt mines, this precious mineral was extracted first by dissolving it in water, then by provoking its evaporation by insolation and finally by collecting the crystallized sediment. As a strategic installation, it was guarded by the Spanish Crown, which ordered the construction of different buildings. These include three warehouses and the Administration House of the Royal Salt Mines, which currently houses an interpretation centre where visitors can learn the history and operation of this unique enclave in use until the mid-twentieth century.

texto en francésDéjà, les Romains, et avant eux, le peuple des autrigons, avaient exploité l’énorme dépôt de sel qui donne son nom à la commune de Poza de la Sal. Cette accumulation d’origine géologique forme un impressionnant cratère de 2,5 kilomètres de diamètre, appelé diapir, le plus grand cratère d’Europe. Les salines utilisaient ce précieux minerai et le dissolvaient d’abord dans de l’eau, qui après s’évaporait dû à l’ensoleillement, pour enfin y pouvoir ramasser le sédiment cristallisé. Ces salines étaient stratégiques et, en tant que telles, elles furent prises sous la tutelle de la Couronne d’Espagne, qui ordonna la construction de différents bâtiments. Parmi eux, on y trouve trois dépôts et la Maison de l’Administration des Salines Royales, qui à l’heure actuelle accueille un centre d’interprétation où l’on raconte au visiteur l’histoire des salines et on lui explique le fonctionnement de cette unique enclave, utilisée jusqu’à la moitié du XXe siècle.

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