El colombiano del Movistar ganó la ascensión a Neila y se apuntó la Vuelta a Burgos con un ataque a un kilómetro de la meta que dejó tirado a Vincenzo Nibali.

Tan tradicional y veraniega como las tardes de piscina, la Vuelta a Burgos se decidió en la ascensión final a Las Lagunas de Neila, convertidas en esta edición en territorio de Nairo Quintana. El colombiano, la revelación del pasado Tour, conserva su poderoso golpe de pedal del mes de julio. A un kilómetro de la llegada, en la parte más dura de la subida, dejó tirado a Vincenzo Nibali cómo y cuando quiso. El primero que lanzó un ataque serio, a cuatro km de la cima, fue el propio Nibali, que pagó el esfuerzo del cara a cara que mantuvo con Quintana. Sin embargo, el italiano ha demostrado buenas piernas en su puesta a punto para la Vuelta. Y en la ronda española (con 12 metas en alto) no tendrá como rival a Quintana, que ha renunciado a disputarla para preparar el Mundial de Florencia en su país.

Segundo terminó un sólido David Arroyo (33 años, Caja Rural), que ocupó la misma posición en el podio de la carrera. Tercero entró Ivan Basso (35 años), otro veterano que, como Arroyo, ha centrado la preparación de su temporada en la Vuelta. El último puesto en el cajón lo ocupó Nibali, cuarto en Neila. Movistar neutralizó la fuga del día y controló la etapa (con seis puertos previos a Las Lagunas, doble paso a dos de 2ª, uno de 3ª y otro de 1ª) para que Quintana rematara el fenomenal trabajo del equipo.

Fuente: Diario AS

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